jueves, 2 de mayo de 2013

DEFENDER LA ALEGRÍA

La semana pasada asistí a un seminario para emprendedores en el que el ponente nos propuso seleccionar entre un listado de valores los mas importantes para nosotros e ir reduciendo la lista hasta quedarnos con uno. Yo me quedé con "la alegría" y creí que por primera vez era consciente de hasta que punto es este un valor importante para mi. Me vino entonces a la memoria el maravilloso poema en el que Benedetti nos incita a defender la alegría "como una trinchera", "como un principio", "como una bandera", "como una certeza", "como un derecho". Al llegar a casa lo busqué para releerlo y recordé entonces cómo hará unos diez años regalé este poema a mi padre, agradeciéndole que siempre hubiera defendido la alegría. Imagino que entonces ya intuía que su alegría tiene mucho que ver en mi felicidad, sin embargo hasta hoy no he sido consciente de hasta que punto, mi padre, ha hecho que en mi la alegría sea un valor irrenunciable. Al reflexionar sobre esto me satisface pensar que yo también estoy educando a mi hijo en el valor de la alegría y legándole el gran tesoro de "defender la alegría como un derecho".

Aquí os dejo el poema de Benedetti, con el que espero incitaros a que defendáis la alegría y a que no les neguéis este derecho a vuestros hijos.

DEFENDER LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
                  y también de la alegría

                                       M. Benedetti

¡Eduquémoslos!

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